A partir de agosto de 2025, Chile exige que todas las llamadas comerciales utilicen prefijos telefónicos específicos para ayudar a los ciudadanos a identificar de inmediato la naturaleza de las llamadas entrantes y combatir el spam no deseado o las llamadas fraudulentas. Las llamadas comerciales solicitadas —en las que el consumidor ya tiene una relación con la empresa o ha solicitado específicamente el contacto— deben usar el prefijo 600. En cambio, las llamadas comerciales no solicitadas o spam deben usar el prefijo 809.
Prefijo 600: Llamadas solicitadas
- Las llamadas desde números que comienzan con 600 están destinadas a empresas que tienen una relación existente con la persona llamada o que el consumidor les ha pedido explícitamente que se comuniquen con ellas.
- Los ejemplos incluyen bancos, servicios públicos o minoristas que se comunican con un cliente para concertar una cita, una actualización o un problema de servicio.
Prefijo 809: Llamadas no solicitadas
- Cualquier llamada comercial saliente no solicitada, como telemarketing o ventas, debe originarse desde un número que comience con 809.
- Esto está diseñado para marcar las llamadas que tienen No sido solicitado por el destinatario, lo que permite a las personas reconocer rápidamente posible spam o publicidad y elegir si responder o no.
Cumplimiento e impacto
- La regulación entró en vigor el 13 de agosto de 2025, luego de un período de ajuste de seis meses, y es aplicada por la autoridad de telecomunicaciones de Chile (Subtel).
- Las empresas que incumplan estos requisitos pueden enfrentar multas sustanciales que van desde 5 hasta 5,000 UTM (Unidad Tributaria Mensual), equivalentes a aproximadamente entre 355 y 355,000 dólares de los Estados Unidos, dependiendo de la gravedad de la infracción.
- Los servicios de emergencia, la autenticación de dos factores y las comunicaciones gubernamentales esenciales están exentos de estas reglas.
- La iniciativa tiene como objetivo proteger a los consumidores de estafas, reducir las llamadas molestas y brindarles a los usuarios información clara para decidir si aceptan una llamada.
Esta reforma es parte de un movimiento más amplio en Chile hacia una mayor protección del consumidor en telecomunicaciones y tiene como objetivo fomentar la confianza y la transparencia en las comunicaciones con los clientes.

